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Nostalgia

Creo que he llegado a una edad donde la nostalgia pasó de ser algo esporádico a ser una constante. Miro hacia atrás y veo una familia diluida en el tiempo; una parte se la ha llevado la muerte, la otra se la ha llevado la decisión de no seguir en contacto. Lugares en el espacio-tiempo que solo quedan en mi memoria: la finca de mi abuelo, la casa de mis abuelos, navidades, vacaciones con mis hermanos y mis primos. Recuerdos felices, llenos de ingenuidad y, por eso, siento alegría y compasión con esa niña que no sabía lo que la vida le traería, tanto lo bueno como lo malo.  A veces, incluso, la nostalgia llega ante imaginarios fantasiosos en los que veo a mi papá como abuelo de mi hija y a mi hermano como tío y padre. En estas situaciones, la nostalgia es fugaz y se ve reemplazada por el dolor del duelo, una punzada en el pecho y el calor de las lágrimas sobre mis cachetes. El dolor me trae inmediatamente al presente, en donde no están ellos siendo abuelo y tío. El proceso de duelo n...

Ser o no ser

 ¿Ser o no ser? No sé de Shakespeare, no sé cuál es el análisis literario o filosófico de la frase. Para mí parece ser una pregunta que se fundamenta en una elección, la posibilidad de elegir ser o no ser. Sin embargo, en este momento me pregunto si, a veces, estamos condenados a ser. Nuestra historia de vida trae circunstancias que no queremos, cargas que no queremos y aun así "nos toca lidiar con ellas".  Hace tan solo unas semanas había elegido dejar a un lado los temas, digamos, "legales" de la muerte de mi papá y hermano. Había elegido no ser. Sin embargo, hoy me despierto con un mensaje, una nueva noticia, me reúno con el abogado, me contacto con periodistas, le escribo al otro abogado, redacto mensajes, programo reuniones, leo artículos, busco sentencias. Todo esto mientras tengo gripa, pacientes, un máster y, al fin y al cabo, una vida. Me siento atrapada en una dualidad, de no querer ser y, sin embargo, la necesidad de ser. Ser mi hermana, mi mamá y yo quie...

Mi hermano mayor que ahora es menor

Una página en blanco, un libro por escribir y la avalancha de imágenes e información me noquea, quedó intelectualmente inconsciente mientras en mi pecho se arma un tornado emocional que paraliza toda voluntad por escribir. Me digo, al fin y al cabo no soy escritora, soy psicoterapeuta. He pensando en dedicarme a escribir el libro cuando me pensione pero a este paso mi cálculos me dicen que me puedo pensionar a los 103 años y, primero, me niego a vivir tanto tiempo, segundo, no puedo cargar 71 años más de vida con esta historia en mi espalda. Debo “depositarla afuera”, que tenga una existencia aparte de la mía. Me encuentro, entonces, con esa avalancha de información, columnas, libros, podcasts contando la historia de las denuncias de mi papá, muestran los organigramas, los correos de mi papá, audios que se han convertido en memes, jijiji. Los periodistas haciendo su trabajo, sin embargo, llegaron tarde. ¿Sólo vale investigar cuando ya hay una tragedia?¿Por qué llegaron tan tarde? ¿Por...

Hipótesis

Veo la hoja en blanco, una necesidad absurda por escribir. Ha pasado más de un año desde la última vez que publiqué en el blog. Una necesidad por escribir y relatar lo que fue este año, particularmente lo fue este año respecto a mi duelo, se queda ahí en una necesidad porque en mi cabeza hay un caos de palabras abstractas que no he podido materializar en letras, símbolos, palabras y frases. A medida que voy escribiendo esto me voy dando cuenta que las palabras se materializan por sí solas como si mi yo se dividiera en dos, una yo en el caos más absoluto (a la que suelo llamar María) y la otra diligente que transcribe el caos (a la que llamo Carolina). Volvemos entonces al caos y orden, ying y yan y otra serie de pensamientos desconectados pero conectados, pensamientos que no tienen lugar para esto que estoy escribiendo o puede que sí pero, entonces decido que no me iré por esas ramas, no por ahora, tal vez más adelante cuando pierda el foco nuevamente. Pensé que el blog terminaría con ...

Esperanza

Esperanza  ¿Alguna vez han sentido unas ganas de llorar tan intensas que las lágrimas se ahogan en el pecho y sienten que flotan? Me he estado sintiendo así desde ayer. Tal vez si veo Coco o Up pueda sacar el dolor que llevo dentro pero al mismo tiempo tengo que estar íntegra y llena de vitalidad para poder sostener el dolor de mis pacientes y encaminarlos en el camino de la salud mental. Es por eso que estoy escribiendo, para vomitar lo que siento. El “vómito emocional”, una técnica que suena horrible pero que le recomiendo a veces a mis pacientes. En vez de estar todo el día asfixiados por pensamientos negativos, fatalistas y ansioso usen media hora al día a manera de ritual esta técnica para “vomitar” en el papel mediante palabras todo los que les pasa por la cabeza, y si durante el día se vienen estos pensamientos, pararlos y deciles, “contigo hablo a tal hora en el papel”. Para esto cree este blog para crear algo a partir de mi proceso, un algo que tal vez le pueda ser de util...

Mañana cumpliría años mi hermano

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Mañana cumpliría años mi hermano. Me siento culpable porque nunca me quedó claro si cumplía el 18 o el 19 de febrero, entonces en mi mente siempre quedó que eran los dos días. Me siento culpable porque aún después de su muerte, todavía no tengo clara la fecha. Me da miedo olvidar la fecha, me da miedo olvidarlo, me da miedo dejar de sentir su presencia. Tengo un pequeño recuerdo de cuando cumplió 15 años, vivíamos en barranquilla, él estaba jugando con los amigos del conjunto y mi mamá me dijo que lo llamara a cantar el cumpleaños con el ponque. Muerta de pena porque mi hermano era 5 años más grande que yo, le dije “Alejo, que ya tienes que subir a cantar el cumpleaños”, él me miró como soy un niño grande y estoy con mis amigos grandes, pero me dijo que ya subía. Sinceramente no sé porqué se me guardó ese recuerdo en la cabeza, tal vez porque ese día sentí a mi hermano más distante, más grande, mientras yo seguía siendo una niña Mañana cumpliría mi hermano y estaría mayor. ¿Será que s...

De duelos y aniversarios

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Van a ser tres años y Colombia ya ha olvidado las lágrimas que aún no se han derramado. Tres años de duelo, tres años de cambios, tres años de ausencia. Se empieza a acercar la fecha del aniversario y mi cuerpo lo sabe, mi psique lo sabe. Lloro con más facilidad, los sueños se tornan densos y los flashbacks se convierten en pensamientos intrusivos: mi hermano en el piso, los gritos, la funeraria, los ataúdes, la fiscalía, etc. Es precisamente por esto que en estos tres años he buscado una carrera cerca de la fecha, porque considero que es la mejor forma de honrarlos, haciendo algo por lo que se sentirían orgullosos, haciendo algo que me hace bien y me permite mantenerme centrada en continuar con un proceso de duelo sano. Es normal que esto suceda en los aniversarios o fechas importantes, como cumpleaños y festividades. Muchos sienten (y hay estudios que lo confirman) que retroceden al lugar de partida, que todo el proceso de duelo se ha caído porque el dolor se vuelve a sentir de maner...

Se acabó el 2020

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Se acabó el 2020. ¿En qué momento empezó? Cuando empezó ya se ha terminado y acá estamos básicamente en las mismas pero en circunstancias diferentes. Sí, sé que no dije nada en esa frase porque no tiene sentido, todo es para decir que cada vez entiendo más eso que dicen los espirituales de que el tiempo no existe. Nuestro crecimiento personal es atemporal, hay hechos (otros dirán milagros) que nos ahorran años de trabajo en un instante.  Cuando el tiempo colapsa se producen cambios a niveles inconcebibles. No, no me he fumando ningún porro, simplemente le estoy dando la oportunidad a creer en algo más allá de mi mera existencia, crear sentido, tener un propósito mayor. Llevo dos años buscando muy dentro de mí, quién soy, pero sobretodo quién quiero ser. Ha sido muy jodido porque nunca he sido una persona fácil.  Nuestra personalidad emerge de la combinación de genética y experiencias de vida que forjan nuestra identidad y, por lo tanto, nuestro ego. Es en esta medida que desar...

Una maleta en el comedor

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  DOS AÑOS En el comedor de mi casa hay una maleta llena de ropa de mi papá. Casi dos años y nadie se ha atrevido a preguntarle a la ropa ¿dónde está el cuerpo que habitaba esas camisas, pantalones, sacos?. Abrir la maleta es abrir la caja de pandora, saldrán los recuerdos compartidos a recordarnos que estamos solas. Saldrán esos recuerdos como dementores, se sentirá frío, solo, triste. La ropa no sabe qué ha pasado, está prisionera en esa maleta por nuestro miedo a enfrentar nuestro dolor. Dos años en los que no se le ha dado ninguna funcionalidad, salvo recordarnos que aún tenemos un camino por recorrer en el duelo. Aún tenemos enfrentamientos pendientes con la muerte que arrasó con lo que Éramos, con mayúscula. Pobre ropa debe estar triste. Yo ya he aceptado mucho de lo que ha pasado, aceptamos, aceptamos, aceptamos. A simple vista parece que la aceptación es pasiva pero es todo lo contrario. Aceptar implica un enfrentamiento el berraco con la realidad y esa realidad es que mi ...

Bye, bye

La existencia, tan nuestra porque sin ella somos nada en realidad no es nuestra. La existencia nos habita, nos toma como un préstamo e invade cada uno de nuestros instantes. La existencia llega a su plenitud justo en el momento de la muerte, porque es justo en ese momento en el que todas las posibilidades del ser se extienden en un solo instante, se extienden hacia el infinito y desaparecen.  Ha pasado más de un año y, con esto que escribo hoy, doy por terminado mi blog. Intento racionalizar el tiempo y dar cuenta de todo lo sucedido en estos 14 meses, pero no lo logro. El proceso de duelo es inconmensurable, sobrepasa los límites de la consciencia. Las fronteras cronológicas de mis recuerdos se diluyen cuestionando, en algún sentido, mi hoy y ahora. Aún después de todo este tiempo, me pregunto “¿en qué momento?’”.  Un momento, un nefasto instante que se ancla al río del tiempo y, por lo tanto, no se puede individualizar y separar de todo lo que ocurrió previam...

Madrid, again

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Me encuentro nuevamente al otro lado del océano, deseando con todas mis fuerzas estar al lado de mi mamá y mi hermana. La soledad que se había hecho mi amiga, mi compañera, hoy me traiciona un poco, quién sabe si es por celos. Esos malditos celos. Han sido sólo algunos días pero se han hechos eternos en medio del jet lag, falta de oficio y entrenamientos.  Hoy siento que la tristeza se ha ido transformando, es decir, tenía días tristes como hoy en los que mi papá y mi hermano me hacían falta y dolía mucho. El dolor quemaba. Siento, hoy, que la tristeza es ahora más profunda porque viene acompañada de aceptación, es llorar con la certeza que ya no los volveré a ver. Cuando hay una tormenta en el mar se siente la fuerza del agua, así como con una tormenta interior se siente el dolor, pero cuando el mar se calma se logra ver la profundidad del océano, los animales y plantas que lo habitan. Es por esto que considero que ahora mi emociones son más profundas en tanto he ...

Ciclos y truenos

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Ya pasaron 9 meses lo que me hace pensar en un embarazo y, por lo tanto, en los ciclos. Me cuesta creer que han pasado 9 meses y al parecer lo único que di a luz fue la vesícula que me la extirparon la semana pasada. No se trata entonces de un embarazo como tal sino de lo que en el fondo es un embarazo, un ciclo.  En mi vacaciones me he dado cuenta de eso, de cómo lo que sucedió el año pasado (4 muertes) fueron los marcadores de un punto de inflexión para los cambios que se han estado generando en mi vida fueron al fin al cabo, el resultado de algo que se venía gestando desde hacía mucho tiempo. Claro, mi año pasado fue trágico era más bien lógico que mi vida cambiara un tanto. Sin embargo, mis estancia en Bogotá me ha mostrado de una manera un poco más clara, transparente como el agua, que siempre hay una gran variedad de ciclos en la vida, que se abren y se cierran, todo el tiempo. Un movimiento constante, como el del agua.  Estuve viendo fotos de mis 27 años de...

"You have brains in your head, you feet in your shoes"

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A veces creo que la vida es una gran mentira y que los seres humanos simplemente se han inventando todo, intentando darle explicación a lo que sucede en el mundo sin entender nada. Es un intento de darle un sentido a lo que sucede en el mundo y, en consecuencia, lo que sucede en nosotros mismos, por eso la psicología junto con otras disciplinas (sí, la psicología es una disciplina) ha construido una serie de conceptos que dan cuenta de aspectos subjetivos pero sustentados en componentes bioquímicos, dentro de los cuales están las emociones.  Ahora bien, en el duelo las emociones que más salen a relucir son las que la gente mira con desprecio sin entender que son igual de necesarias que las que elogian. La tristeza y la rabia son en realidad catalizadores del proceso del duelo y, por lo tanto, son tan necesarias como la alegría. Son catalizadoras en cuanto nos movilizan, al sentir tristeza o rabia, siento las ganas de moverme, hacia donde sea, como sea y moverme y, como he ...

Bogotá

Dentro del duelo está reconocer los lugares, re-conocer, volver dónde fuimos felices, fuimos tristes, fuimos serios, fuimos alegres, fuimos buenos y fuimos malos; los lugares donde simplemente fuimos. Volver y sentir que ya no están y nunca estarán. He hecho el duelo a la distancia de esos lugares y aún no he hecho esa parte de la tarea, pero llegó la hora.  En una nueva casa veo las cosas de mi papá, que en realidad hubiera podido dedicarse a decoración de interiores porque tenía muy buen gusto. Veo a mi papá en el sofá donde se sentaba todos los días a leer el periódico, veo a mi papá y hermano en la mesa del comedor, creo que incluso he llegado a oír un "Caro". Los veo, los oigo pero no los puedo tocar. Por más falta que hagan uno se va acostumbrando a su ausencia, nuestra cotidianidad compartida se ha vuelto más solitaria y silenciosa.  La verdad creía que mi hermana y mi mamá estaban mejor de lo que las encontré. En la cara se les ve la tristeza y cómo poc...

Timbraron y no abrí

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Hace poco me encontré a mi misma, como quien se encuentra una mancha café en la camiseta, hablando mal de alguien y no solo mal, sino con rabia. Fue el momento en que me di cuenta que no he perdonado y de lo necesario del perdón para poder ser realmente resiliente. Este momento me dió vueltas en la cabeza en las últimas semanas aunque por su dimensión y peso existencial hice caso omiso, pero si quiero hacer las cosas bien debo prestarle atención.  Primero que todo es importante saber que no existe el perdón , es decir, no es uno son muchos perdones. El perdón no llega a la puerta a timbrar y, si lo hiciera, no creo que abriría pues han venido a timbrar 3 o 4 veces desde mediados de junio y quién sabe qué querrían (si realmente necesitaran algo timbrarían más o gritarían, o quién sabe porque la gente por acá es cada vez más rarita). El punto es que el perdón no llega de la nada, es tan difuso y complejo que no es tan fácil categorizarlo como sí lo he hecho con mayor facilidad...

Mi hogar soy yo

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El dolor es en definitiva inherente a la vida, nos duele los huesos al crecer, nos duele la herida que se hace el meter el dedo en una lata de leche condensada intentando no desperdiciar ni una gota, nos duele cuando nos rompen el corazón, cuando nos rompemos a nosotros mismos y claramente duele cuando perdemos a las personas que más amamos. Duele, sí y mucho, pero el sufrimiento es opcional.  Opcional. Lo digo como si fuera la experta pero en realidad fue algo que alguien (o muchos alguien) me ha dicho y es por eso que escribo hoy. Puedo pasar por el duelo a través del dolor pero no del sufrimiento. Hay una diferencia importante entre estas dos formas. La primera consiste en hacer un ejercicio consciente del proceso, de las lágrimas, los triunfos y transiciones que conlleva, para después sobreponerse. La segunda es en simplemente seguir mi vida anclada al dolor. Ante el duelo, se puede usar el dolor como una palanca para ser realmente resiliente y cruzar el arduo camino aun...

Los caminos de la vida

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Las palabras son hoy mi puente con la realidad. Palabras escritas más que habladas porque la soledad se ha ido acentuando, como si las personas se escurriera de mis manos, tal como se escapa el agua al intentar atraparla. Bueno, lo que pasa no es que se escapen entre los dedos, me he dado cuenta que yo misma he cerrado el grifo, y en ese sentido me he cerrado a las personas. Con cada dificultad, obstáculo o malentendido cierro el grifo, como si con eso interara evitar todo lo malo. Como si con eso pudiera no sufrir ante el sufrimiento de las rupturas de cada día . Después de mi última crisis, que se puede leer en mi entrada anterior, me he vuelto a parar, como siempre lo hago ante cada caída. Me he esforzado por hacer las cosas no bien, sino diferentes, por abrirme a puertas del entendimiento que la racionalidad occidental no alcanza. La justicia, la vida, la muerte y hasta el amor son cuestiones que no se pueden entender por completo desde la mera razón, pues si es así que ...

Tánatos

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Tánatos  Han pasado varias semanas sin escribir. Hay infinitas razones (excusas) para justificarlo pero hay dos que me parece que son las importantes, o por lo menos, las verdaderas: una se llama tánatos y la otra es el miedo. Cada vez que pensaba o sentía la necesidad de escribir, surgía o me inventaba una nueva necesidad que supliera la primera, algo así como la pirámide de Maslow. Esta invención de “necesidades” absurdas la hacía con mal genio, porque sí, soy brava, pero últimamente me invade una ira, un instinto de destrucción que me ha costado sobrellevar. Tánatos era, en la mitología griega, la personificación de la muerte, así como para Freud era la pulsión de muerte, que se contrapone a la vida, eros. Eros y Tánatos, dos caras de una misma moneda. Tánatos me ha acompañado en mis ultimas semanas, me he encontrado a mi misma odiando al dios en el que no creo, cuestionando a quienes hablan de justicia, riéndome de quienes, con ingenuidad, creen en un amor absolut...