Ser o no ser
¿Ser o no ser? No sé de Shakespeare, no sé cuál es el análisis literario o filosófico de la frase. Para mí parece ser una pregunta que se fundamenta en una elección, la posibilidad de elegir ser o no ser. Sin embargo, en este momento me pregunto si, a veces, estamos condenados a ser. Nuestra historia de vida trae circunstancias que no queremos, cargas que no queremos y aun así "nos toca lidiar con ellas".
Hace tan solo unas semanas había elegido dejar a un lado los temas, digamos, "legales" de la muerte de mi papá y hermano. Había elegido no ser. Sin embargo, hoy me despierto con un mensaje, una nueva noticia, me reúno con el abogado, me contacto con periodistas, le escribo al otro abogado, redacto mensajes, programo reuniones, leo artículos, busco sentencias. Todo esto mientras tengo gripa, pacientes, un máster y, al fin y al cabo, una vida. Me siento atrapada en una dualidad, de no querer ser y, sin embargo, la necesidad de ser. Ser mi hermana, mi mamá y yo quienes defendamos el nombre de mi papá, quienes busquemos justicia en un país corrupto. Esta necesidad de ser se siente muchas veces como un destino.
Pienso entonces que ese destino no lo elegí yo, ni lo eligieron mi papá y mi hermano. ¿Lo eligieron entonces los presuntos homicidas? ¿Lo eligió Dios? ¿Es esta la lección que debe aprender mi alma en esta vida? No lo sé. Tantas preguntas sin respuesta. Cargo este destino como un peso que muchas veces me debilita, no solo por el peso del duelo, sino por el contexto del mismo. Intento con todas mis fuerzas responder a él, estar presente, escribir el condenado libro que no quiero, pero necesito escribir. Pero al mismo tiempo intento con todas mis fuerzas huir de él, tal vez intentando sobreponerme a la muerte. Es decir, intento con todas mis fuerzas ser y al mismo tiempo no ser.
Me pregunto entonces: ¿he de aceptar mi destino sin más? ¿O habrá alguna manera de encontrar una dialéctica en mí?
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