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Mañana cumpliría años mi hermano

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Mañana cumpliría años mi hermano. Me siento culpable porque nunca me quedó claro si cumplía el 18 o el 19 de febrero, entonces en mi mente siempre quedó que eran los dos días. Me siento culpable porque aún después de su muerte, todavía no tengo clara la fecha. Me da miedo olvidar la fecha, me da miedo olvidarlo, me da miedo dejar de sentir su presencia. Tengo un pequeño recuerdo de cuando cumplió 15 años, vivíamos en barranquilla, él estaba jugando con los amigos del conjunto y mi mamá me dijo que lo llamara a cantar el cumpleaños con el ponque. Muerta de pena porque mi hermano era 5 años más grande que yo, le dije “Alejo, que ya tienes que subir a cantar el cumpleaños”, él me miró como soy un niño grande y estoy con mis amigos grandes, pero me dijo que ya subía. Sinceramente no sé porqué se me guardó ese recuerdo en la cabeza, tal vez porque ese día sentí a mi hermano más distante, más grande, mientras yo seguía siendo una niña Mañana cumpliría mi hermano y estaría mayor. ¿Será que s...

De duelos y aniversarios

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Van a ser tres años y Colombia ya ha olvidado las lágrimas que aún no se han derramado. Tres años de duelo, tres años de cambios, tres años de ausencia. Se empieza a acercar la fecha del aniversario y mi cuerpo lo sabe, mi psique lo sabe. Lloro con más facilidad, los sueños se tornan densos y los flashbacks se convierten en pensamientos intrusivos: mi hermano en el piso, los gritos, la funeraria, los ataúdes, la fiscalía, etc. Es precisamente por esto que en estos tres años he buscado una carrera cerca de la fecha, porque considero que es la mejor forma de honrarlos, haciendo algo por lo que se sentirían orgullosos, haciendo algo que me hace bien y me permite mantenerme centrada en continuar con un proceso de duelo sano. Es normal que esto suceda en los aniversarios o fechas importantes, como cumpleaños y festividades. Muchos sienten (y hay estudios que lo confirman) que retroceden al lugar de partida, que todo el proceso de duelo se ha caído porque el dolor se vuelve a sentir de maner...

Se acabó el 2020

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Se acabó el 2020. ¿En qué momento empezó? Cuando empezó ya se ha terminado y acá estamos básicamente en las mismas pero en circunstancias diferentes. Sí, sé que no dije nada en esa frase porque no tiene sentido, todo es para decir que cada vez entiendo más eso que dicen los espirituales de que el tiempo no existe. Nuestro crecimiento personal es atemporal, hay hechos (otros dirán milagros) que nos ahorran años de trabajo en un instante.  Cuando el tiempo colapsa se producen cambios a niveles inconcebibles. No, no me he fumando ningún porro, simplemente le estoy dando la oportunidad a creer en algo más allá de mi mera existencia, crear sentido, tener un propósito mayor. Llevo dos años buscando muy dentro de mí, quién soy, pero sobretodo quién quiero ser. Ha sido muy jodido porque nunca he sido una persona fácil.  Nuestra personalidad emerge de la combinación de genética y experiencias de vida que forjan nuestra identidad y, por lo tanto, nuestro ego. Es en esta medida que desar...

Una maleta en el comedor

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  DOS AÑOS En el comedor de mi casa hay una maleta llena de ropa de mi papá. Casi dos años y nadie se ha atrevido a preguntarle a la ropa ¿dónde está el cuerpo que habitaba esas camisas, pantalones, sacos?. Abrir la maleta es abrir la caja de pandora, saldrán los recuerdos compartidos a recordarnos que estamos solas. Saldrán esos recuerdos como dementores, se sentirá frío, solo, triste. La ropa no sabe qué ha pasado, está prisionera en esa maleta por nuestro miedo a enfrentar nuestro dolor. Dos años en los que no se le ha dado ninguna funcionalidad, salvo recordarnos que aún tenemos un camino por recorrer en el duelo. Aún tenemos enfrentamientos pendientes con la muerte que arrasó con lo que Éramos, con mayúscula. Pobre ropa debe estar triste. Yo ya he aceptado mucho de lo que ha pasado, aceptamos, aceptamos, aceptamos. A simple vista parece que la aceptación es pasiva pero es todo lo contrario. Aceptar implica un enfrentamiento el berraco con la realidad y esa realidad es que mi ...

Bye, bye

La existencia, tan nuestra porque sin ella somos nada en realidad no es nuestra. La existencia nos habita, nos toma como un préstamo e invade cada uno de nuestros instantes. La existencia llega a su plenitud justo en el momento de la muerte, porque es justo en ese momento en el que todas las posibilidades del ser se extienden en un solo instante, se extienden hacia el infinito y desaparecen.  Ha pasado más de un año y, con esto que escribo hoy, doy por terminado mi blog. Intento racionalizar el tiempo y dar cuenta de todo lo sucedido en estos 14 meses, pero no lo logro. El proceso de duelo es inconmensurable, sobrepasa los límites de la consciencia. Las fronteras cronológicas de mis recuerdos se diluyen cuestionando, en algún sentido, mi hoy y ahora. Aún después de todo este tiempo, me pregunto “¿en qué momento?’”.  Un momento, un nefasto instante que se ancla al río del tiempo y, por lo tanto, no se puede individualizar y separar de todo lo que ocurrió previam...

Madrid, again

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Me encuentro nuevamente al otro lado del océano, deseando con todas mis fuerzas estar al lado de mi mamá y mi hermana. La soledad que se había hecho mi amiga, mi compañera, hoy me traiciona un poco, quién sabe si es por celos. Esos malditos celos. Han sido sólo algunos días pero se han hechos eternos en medio del jet lag, falta de oficio y entrenamientos.  Hoy siento que la tristeza se ha ido transformando, es decir, tenía días tristes como hoy en los que mi papá y mi hermano me hacían falta y dolía mucho. El dolor quemaba. Siento, hoy, que la tristeza es ahora más profunda porque viene acompañada de aceptación, es llorar con la certeza que ya no los volveré a ver. Cuando hay una tormenta en el mar se siente la fuerza del agua, así como con una tormenta interior se siente el dolor, pero cuando el mar se calma se logra ver la profundidad del océano, los animales y plantas que lo habitan. Es por esto que considero que ahora mi emociones son más profundas en tanto he ...

Ciclos y truenos

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Ya pasaron 9 meses lo que me hace pensar en un embarazo y, por lo tanto, en los ciclos. Me cuesta creer que han pasado 9 meses y al parecer lo único que di a luz fue la vesícula que me la extirparon la semana pasada. No se trata entonces de un embarazo como tal sino de lo que en el fondo es un embarazo, un ciclo.  En mi vacaciones me he dado cuenta de eso, de cómo lo que sucedió el año pasado (4 muertes) fueron los marcadores de un punto de inflexión para los cambios que se han estado generando en mi vida fueron al fin al cabo, el resultado de algo que se venía gestando desde hacía mucho tiempo. Claro, mi año pasado fue trágico era más bien lógico que mi vida cambiara un tanto. Sin embargo, mis estancia en Bogotá me ha mostrado de una manera un poco más clara, transparente como el agua, que siempre hay una gran variedad de ciclos en la vida, que se abren y se cierran, todo el tiempo. Un movimiento constante, como el del agua.  Estuve viendo fotos de mis 27 años de...